¿Ves venir el futuro del automóvil?

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Si eres el dueño de un taller y sueles ir a reuniones y congresos del sector, seguro que habrás oído más de una y cien veces una frase como la siguiente: “Tienes que prepararte para los coches que vendrán”.

Parece que fue ayer cuando los coches con más tecnología eran los que montaban catalizador. La transición a la gasolina sin plomo duró años y, en ese tiempo, nos fuimos acostumbrando a ciertos lujos, como los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado e, incluso, el aire acondicionado. También asomaba el ABS, pero era una opción cara que, además, muchos criticaban porque “alargaba la frenada”. Así éramos.

Un coche de hoy, en cambio, por modesto que sea, equipa de serie climatizador, control de estabilidad (ESP) y un equipo de sonido con sistema manos libres con Bluetooth. Los motores entregan con 1,0 litros de cilindrada la misma potencia que un buen 2.0 de los años ’90. Cuentan con cuatro válvulas por cilindro, inyección directa de combustible, distribución variable y turbo, además de otras tecnologías como el sistema Start&Stop, el de recuperación de la energía de frenado, bomba de agua y de aceite de caudal variable, etc. Esto lo encontramos fácilmente en un SEAT Ibiza, por poner un ejemplo de coche popular.

Pero esto ya lo sabes. Eres un buen profesional que ha sabido adaptarse a los tiempos. Te has formado y tienes en tu taller una –o varias…- máquinas de diagnosis, la herramienta sin la que ya resulta imposible reparar los coches modernos.

Lo que ocurre es que el futuro corre que se las pela. A veces por su cuenta, y otras veces ayudado por acontecimientos como el Dieselgate de Volkswagen. Si a ello le sumamos que con el fin de la crisis volvemos a cogerle el gustillo a eso de ir en coche a todos lados, y que quienes gobiernan –especialmente en las grandes ciudades, como Madrid o Barcelonaechan toda la culpa de la contaminación al automóvil, las consecuencias no han de tardar: en poco más de dos años, puede que más de la mitad de los coches que tienes ahora mismo en tu taller tengan prohibida la entrada en algunas ciudades. Tal cual. Dará igual que hayan pasado la ITV “Sin defectos” y que funcionen como un reloj. Si te pillan –y te pillan, que ahora muchos radares son multifunción…- te multan.

El desenlace está claro: quienes tengan que moverse, lo tendrán que hacer en transporte público o con un vehículo eficiente. Y quien pueda comprarse uno de éstos, lógicamente preguntarán por un coche híbrido o un coche eléctrico. Todavía les llevará un tiempo ser los más vendidos, –las preocupaciones urbanas no afectan del mismo modo en las zonas rurales-, pero de lo que no cabe duda es de que la tendencia ha comenzado a cambiar.

Hay, además, otro aspecto a tener en cuenta. Y es que además de los sistemas de propulsión eléctricos, la tecnología afecta a los sistemas de ayudas a la conducción. Los coches cuentan con láser, cámaras y todo tipo de sensores para distinguir un coche de una bici, un perro de un peatón, y reaccionar en consecuencia –y de forma diferente en cada caso- si detectan que vamos a chocar con ellos. Con una app del móvil puedes aparcar y programar la climatización. Y ya hay vehículos en la calle que con una instrucción de voz te llevan a donde les digas.

Esto no es algo que vaya a suceder algún día. Está pasando hoy. De modo que, ¿ves venir el futuro del automóvil?

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