¿Qué puede hacer cada uno para reducir los accidentes?

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Todos los años empiezan con un resumen de datos significativos del año anterior. En el mundo del automóvil el titular lo ocupan las ventas de coches en 2017, 1.234.931 unidades, que representan un 7,7% más que en 2016.
Se venden más coches, sí, pero también vuelve a crecer el número de víctimas de accidentes de tráfico. Nada menos que 1.200 personas perdieron la vida el año pasado, 39 más que el año anterior, y eso sin contabilizar en el momento de escribir este post los fallecidos en municipios en los que la DGT no tiene competencias ni los fallecidos hasta un mes después de sufrir el accidente, tal y como aclaran desde la Fundación Española para la Seguridad Vial, FESVIAL.
Esta entidad independiente, creada con el objeto de prevenir los accidentes de tráfico, ha elaborado una lista de problemas que consideran más preocupantes y urgentes para solucionar este problema endémico en la sociedad y que nos cuesta a todos, entre costes directos e indirectos, unos 15.000 millones de euros al año, según la OCDE.
Destacan desde FESVIAL la presencia del alcohol y de las drogas en la conducción (muchos con conductores reincidentes), la pérdida de efectividad del permiso por puntos, el incremento de la movilidad laboral, la falta de una educación vial adecuada, la siniestralidad en carreteras convencionales y las distracciones al volante por el uso del móvil u otros dispositivos electrónicos. Nada se dice, sin embargo, del estado de los vehículos.
Y es que, a pesar de que desde algunos agentes se hace referencia a la recuperación económica como una realidad, lo cierto es que una lectura atenta de la letra pequeña señala que se trata de una realidad con matices. El aumento de las matriculaciones, por ponerla de nuevo como ejemplo, lo han soportado en mayor medida las empresas, que acostumbran a utilizar servicios de renting, que los clientes particulares, que solo han subido un 4,4%, muy por debajo de la media.
Esto significa que el parque de vehículos “real”, el que puebla nuestras carreteras y ciudades, supera de media los 14 años de antigüedad. Y las previsiones apuntan a que seguirá envejeciendo.
Por eso llama tanto la atención que, de todas las situaciones de riesgo en la carretera, no se le dé la importancia debida a que los usuarios se responsabilicen también de que sus coches se encuentren en perfecto estado de funcionamiento, con sus revisiones al día, realizadas por profesionales competentes que usen recambios de calidad, para evitar que una avería nos sorprenda en el peor de los momentos.

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