Los malos humos, síntoma de avería en el coche

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Como en tantas cosas en la vida, cuando uno ve cómo sale una gran bocanada de humo del tubo de escape de un coche, acostumbra a pensar que eso solo le pasa a los demás. Pero llega un día en el que un amigo o, peor aún, un cuñado, te da una palmadita en la espalda y te suelta la maldita pregunta retórica: “¿Pero tú has visto cuánto humo echa tu coche?”.

Sí, tu coche, el que nunca te había dejado tirado, el mismo al que le pasas religiosamente todas las revisiones desde que lo compraste hace ¿10 o 15 años? empieza a tener los inevitables achaques propios de la edad y los kilómetros. Y dependiendo del tipo de humo que salga, ya puedes intuir qué le está pasando a su motor y qué reparación necesita tu coche, tal y como explican en este artículo de Autocasión.

Cuando el humo tiene un tono azul (y emite además bastante olor) es que el motor está quemando aceite en la cámara de combustión. El lubricante se puede filtrar a través de la junta de culata (ésta se puede haber deteriorado por un exceso de calor de la propia culata), por los segmentos de los pistones (con los kilómetros, es normal que se desgasten), por los retenes de válvulas o a través del eje del turbo.

Si el humo es negro –en un motor diésel- de forma constante (no solo cuando aceleramos a fondo) es síntoma de que el gasoil no se está quemando correctamente por una mala relación carburante/aire (exceso del primero o falta del segundo). Las causas de esta proporción inadecuada pueden ser desde un filtro de aire sucio a la válvula EGR averiada y no impide la recirculación de los gases de escape, con lo que vuelven a entrar en la admisión y no se quema todo el combustible. Del mismo modo, una entrada de aire en el colector de admisión, un caudalímetro defectuoso o un inyector averiado pueden provocar este problema.

La emisión de humo blanco también puede ser síntoma de avería, pero la causa varía dependiendo de en qué momento se manifieste. Es normal aparece en cierta medida, al arrancar en frío en una época invernal, porque puede deberse a la evaporación del agua acumulada en el tubo de escape la noche anterior (el vapor de agua generado por la combustión del día anterior se condensa en el escape tras parar el motor). Ahora bien, si al motor le cuesta arrancar y cuando lo hace aparece una nube densa y persistente de humo blanco (que desaparece cuando el motor coge temperatura), entonces conviene revisar el sistema de inyección diésel, porque significa que gran parte del gasoil que entra en la cámara de combustión se evapora en lugar de quemarse. Dependiendo del tipo de inyección, puede ser que la bomba de inyección esté fuera de punto o, en los sistemas common-rail y bomba-inyector, que la cámara de combustión esté muy fría a causa de uno o varios precalentadores que no funcionan correctamente.

En el caso de que el humo blanco persista en caliente, probablemente la causa se encuentre en que se está quemando líquido refrigerante que ha entrado en el cilindro. Si es así, suele venir acompañado de otros síntomas como fallos de temperatura y es muy probable que el origen se encuentre en la junta de culata, llegando incluso a afectar a la propia culata si ésta ha sufrido en exceso esa falta de refrigeración.

 

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