Los diferentes filtros de tu vehículo

Los filtros de nuestros coches son elementos a los que no se les suele dar la importancia que realmente tienen, ya que cabe afirmar que son de verdadera importancia para el buen funcionamiento de nuestro vehículo. Son los encargados de evitar que entren diversos tipos de impurezas al motor o al habitáculo del coche, y deben cambiarse atendiendo a su periodicidad o kilometraje.

Son unas piezas de coste relativamente bajo, y no sustituirlas cuando toca puede producir consecuencias muy notables en el funcionamiento de nuestros motores.

Varios son los tipos de filtros que podemos encontrar en nuestro coche.

Filtro de aire

Realizado con materiales suaves como fibras de papel, es uno de los filtros más importantes dentro del motor, ya que se encarga de impedir que entre suciedad al motor. Es de vital importancia que observemos el cambio de este filtro, en especial en los cambios de estación. Aunque, por lo general, se recomienda su sustitución cada año, o entre los 30.000 – 60.000 kilómetros.

Este filtro es capaz de filtrar hasta 540.000 litros de aire por hora, así que su mantenimiento ha de estar al día, de lo contrario, podría disminuir la eficiencia del motor hasta en un 4%. Por no hablar de lo que podría ocurrir si lograse entrar un cuerpo extraño (una piedra, por ejemplo) al interior de nuestro motor.

Filtro de aceite

La misión de este filtro es no dejar pasar las impurezas que pueden llegar a lastimar los componentes internos del motor. Se encarga de mantener el circuito limpio, evitando que elementos dañinos circulen libremente por el motor, lo cual podría ocasionar reducción en las prestaciones, mayor consumo de combustible o incluso reducción de la vida del motor.

Estos filtros deben cambiarse al realizar el pertinente cambio de aceite.

Filtro de combustible

Filtro ubicado entre el depósito de combustible y los sistemas de inyección, se encarga de filtrar la gasolina o gasoil, reteniendo las impurezas derivadas de estos para que no interfieran en el flujo del combustible.

Los efectos de no tener este filtro en buen estado pueden ir desde pérdida de gasolina hasta un mayor consumo. En el caso de los diésel, también se encarga de retener la humedad que ocasiona este tipo de combustible, por lo que su cambio ha de realizarse con mayor periodicidad. Se recomienda cambiarlo cada 100.000 – 130.000 kilómetros.

Filtro del habitáculo

Y por último tenemos el filtro del habitáculo, que es el único que no se encarga de salvaguardar la salud del motor, si no de los ocupantes del vehículo. Su función es evitar la entrada de partículas nocivas, suciedad u olores al interior del habitáculo de nuestro coche.

Lo ideal es cambiarlo una vez al año, y si es en primavera, mejor.

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