Como evitar marearse en el coche

 In Noticias generales

Durante los viajes largos, muchas personas (especialmente los niños) sufren de cinetosis o mareo. Principalmente, es un trastorno del equilibrio ocasionado en nuestro sistema. Cuando viajamos en coche la sensación de movimiento que recibe el cerebro a partir de la vista no se corresponde con la sensación de aceleración que proviene del oído ni con la sensación de posición del cuerpo que proviene de nuestros huesos y músculos, que están quietos. El conjunto de lo nombrado anteriormente desencadena una pérdida de orientación y equilibrio que va acompañada de sudores fríos, palidez, bostezos, salivación, náuseas y vómitos. En el caso de los bostezos, se ocasionan porque el cuerpo siente necesidad de oxigenarse. Y en el caso de las náuseas, salivación se deben a que el centro nervioso que provoca súbitamente el vómito está situado en el tronco cerebral, muy cerca del órgano del equilibrio.

Para paliar estos síntomas tan desagradables, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aconseja las siguientes pautas:

–       Siéntate en el sentido de la marcha, en los asientos más estables del vehículo.

–       Mira hacia adelante, o fija la mirada en un objeto lejano. Procura no mover la cabeza, y nada de leer, mirar el móvil…

–       Abre un poco la ventanilla: algo de aire fresco minimiza el problema.

–       Procura distraerte (música, conversación, un juego…).

–       Hay que prever algunas paradas, sobre todo si el viaje es largo.

–       Bebe poco y a pequeños sorbos.

–       Para comer, lo mejor es algo ligero, preferiblemente alimentos secos, como galletas o colines.

Si a pesar de seguir estos consejos, los síntomas reinciden, puede recurrirse a la toma de antihistamínicos (los que tienen dimenhidrinato como principio activo) de primera generación. Preferiblemente, deben consumirse antes del viaje una o dos horas, y como mínimo media hora antes. Existen varios tipos de soluciones: oral, en jarabe, en comprimidos, chicles…Por ello, lo más recomendable es consultar con el médico o pediatra (en el caso de los niños), porque estos medicamentos tienen efectos secundarios. Además, el médico recetará el que mejor se adapte a la edad y circunstancias de la persona.

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