Automobile Barcelona, o la adaptación a los tiempos

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Automobile Barcelona, el nuevo nombre de lo que siempre se había conocido como Salón del Automóvil, cerró sus puertas el pasado 21 de mayo. Fira de Barcelona, entidad organizadora de este evento que en 2019 cumplirá 100 años, ha mostrado una gran satisfacción porque se ha batido récord de asistencia de público, con más de 767.000 visitantes, y de ventas, puesto que en los 10 días que duró el salón se firmaron más de 82.000 contratos.

Este último es el registro que, probablemente, más se haya destacado de una feria que se ha visto obligada, como todo el sector del automóvil, a adaptarse a los nuevos tiempos y reinventarse.

Esto significa, por un lado, que han desistido en su lucha por recuperar el glamour de antaño, que situaba al Salón de Barcelona apenas un punto por debajo de los principales salones europeos –Ginebra, Frankfurt y París, por este orden- y ahora tiene un planteamiento eminentemente pragmático: se trata de un escaparate para que las marcas puedan vender el mayor número de coches posibles.

Por el otro, en esta edición se ha tratado de mostrar al visitante los avances tecnológicos y de conectividad que incorporan los coches de última generación. Se reservó un espacio denominado Connected Street, en el cual se pudieron poner a prueba diferentes sistemas de seguridad como el de frenada de emergencia por detección de vehículo, el de aviso de vehículo en ángulo muerto o el control de tracción, entre otros. Los usuarios también pudieron aparcar un Mercedes desde fuera del coche, usando un móvil, e incluso había coches eléctricos disponibles.

Ha sido, en definitiva, una propuesta muy innovadora porque en ningún otro salón se tiene una oportunidad así, y mucho menos en un concesionario. Lamentablemente, parece que todavía queda mucho camino por recorrer, a pesar de la masiva afluencia de público. Aunque muchas marcas importantes acudieron oficialmente a la cita, como Mercedes-Benz, Land Rover, SEAT, Renault, Toyota, Lexus o Nissan, y otras lo hicieron representadas por sus concesionarios –BMW, Ferrari, Mitsubishi, Infiniti…-, lo cierto es que la ausencia del Grupo Volkswagen en bloque salvo SEAT (VW, Audi, Skoda, Bentley, Porsche) y la del Grupo PSA (Peugeot, Citroën, DS y ahora también Opel) fueron muy comentadas durante esos días.

Ni siquiera la presencia de Tesla, que exponía por primera vez en España sus coches eléctricos de lujo, ni la de Mahindra, que expuso en la Ciudad Condal sus planes de expansión en el mercado europeo, sirvieron para contentar a una parte significativa del público, que recordaba los tiempos en los que los expositores ocupaban todos los pabellones del recinto Montjuic de Fira de Barcelona.

Esperemos que en la próxima edición las marcas ausentes vuelvan a apostar por este evento, que no es sino un reflejo de la realidad del mercado.

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